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viernes, 12 de junio de 2015

James Hillman: Acerca del alma, el carácter & la vocación

Entrevista por Scott London
(Traducción de Enrique Eskenazi)

Scott London: Ud. ha escrito y dado clases acerca de la necesidad de revisar la psicoterapia a lo largo de más de tres décadas. Ahora, de improviso, el público parece receptivo a sus ideas: Ud. figura en las listas de bestsellers y en las charlas de TV. ¿Por qué cree que su obra imprevistamente ha tocado una cuerda?
James Hillman: Creo que está habiendo un cambio de paradigma en la cultura. La antigua psicología ya no funciona más. Demasiada gente ha estado analizando su pasado, su niñez, sus recuerdos, sus padres, y dándose cuenta de que no hace nada- o de que no hace lo suficiente.
James Hillman
James Hillman
London: Ud. no es una figura muy popular dentro del mundo institucional de los terapeutas.
Hillman: No soy crítico con la gente que hace psicoterapia. Los terapeutas que están en primera línea tiene que hacer frente a un enorme caudal de los fracasos sociales, políticos y económicos del capitalismo. Son sinceros y trabajan duro con muy poca credibilidad, y el sistema y las compañías farmacéuticas intentan eliminarlos. De modo que realmente no intento atacarlos. Lo que ataco son las teorías de la psicoterapia. Uno no ataca a los heridos de Vietnam, sino a la teoría detrás de la guerra. No es error de nadie que haya luchado en esa guerra. La guerra misma era el error. Lo mismo ocurre con la psicoterapia. Transforma todos los problemas en problemas subjetivos, internos. Y no es de allí de donde vienen los problemas. Provienen del entorno, las ciudades, la economía, el racismo. Provienen de la arquitectura, de los sistemas de enseñanza, del capitalismo, de la explotación. Vienen de muchos sitios que la psicoterapia no trata. La teoría de la psicoterapia lo vuelve todo sobre ti: tú eres el que está mal. Lo que intento decir es que si un muchacho tiene problemas o está desanimado, el problema no está simplemente dentro del muchacho; también está en el sistema, en la sociedad.
London: No se puede arreglar a la persona sin arreglar la sociedad.
Hillman: No lo creo. Pero no creo que nada cambie hasta que no cambien las ideas. El punto de vista corriente de los norteamericanos consiste en creer que algo está mal en la persona. Tratamos a las personas de la misma manera que tratamos a los coches. Llevamos el pobre muchacho al doctor y preguntamos "qué no funciona en él, cuánto costará y cuándo podemos pasar a buscarlo". No podemos cambiar nada hasta que tengamos ideas frescas, hasta que empecemos a ver las cosas diferentemente. Mi objetivo es crear una terapia de las ideas, tratar de aportar nuevas ideas, de modo que podamos ver de modo diferente los mismos viejos problemas.
London: Ud. ha afirmado que escribe a partir de "la rabia, el disgusto y la destrucción"
Hillman: Me he encontrado con que la psicología contemporánea me enfurece con sus ideas simplistas acerca de la vida humana, y también su vacío. En la cosmología que subyace a la psicología, no hay ninguna razón para que estemos aquí o hagamos algo. Nos vemos compelidos por los resultados del Big Bang, hace billones de años, que eventualmente produjo la vida, que eventualmente produjo a los seres humanos, y así sucesivamente. Pero y yo? Soy un accidente, un resultado -y por consiguiente una víctima.
London: ¿Una víctima?
Hillman: Bueno, si sólo soy un resultado de causas pasadas, soy una víctima de estas causas pasadas. No hay mayor significado detrás de las cosas que proporcione una razón para estar aquí. O, si lo considera desde una perspectiva sociológica, soy el resultado de la crianza, la clase, la raza, el género, los prejuicios sociales y la economía. Nuevamente soy una víctima. Un resultado.
London: ¿Y qué acerca de la idea de que nos hacemos a nosotros mismos, de que puesto que la vida es un accidente, tenemos la libertad de transformarnos en lo que queramos?
Hillman: Sí, adoramos la idea del hombre que se ha hecho a sí mismo (self-made man), de otro modo iríamos a la huelga en contra de que Bill Gates tenga todo ese montón de dinero! Adoramos esa idea. Votamos por Perot. Creemos que es un hombre honesto, maravilloso, grande. Enviamos dinero para su campaña, a pesar de que es uno de los capitalistas más ricos en nuestra cultura. Imagínese, enviar dinero a Perot! Es increíble, y sin embargo es parte de ese culto a la individualidad.
Pero la cultura está pasando por una depresión psicológica. Nos preocupa nuestro lugar en el mundo, ser competitivos: ¿tendrán mis hijos tanto como tengo yo? ¿Llegaré a tener mi casa propia? ¿Cómo puedo comprarme un coche nuevo? ¿Me quitarán los inmigrantes mi mundo blanco? Toda esta ansiedad y depresión arroja dudas acerca de si puedo lograrlo como un individuo heroico estilo John Wayne.
London: En "El código del alma" Ud. habla acerca de "la teoría de la bellota". ¿Qué es eso?
Hillman: Bueno, es más un mito que una teoría. Es el mito de Platón de que uno llega al mundo con un destino, aunque él emplea la palabra "paradigma" o arquetipo en lugar de destino. La teoría de la bellota dice que existe una imagen individual que le pertenece a tu alma.
El mismo mito puede encontrarse en la kabbalah. Los Mormones también lo tienen. Los Africanos también lo tienen. Los Hindúes y los Budistas también lo tienen de diferente manera -lo vinculan más con la reencarnación y el karma, pero aún así uno llega al mundo con un destino particular. Los indios americanos también lo tienen y muy fuerte. De modo que todas estas culturas a lo largo del mundo tienen esta comprensión básica de la existencia. Sólo la psicología americana no la tiene.
London: En nuestra cultura tendemos a pensar en la vocación en términos de "profesión" o "carrera".
Hillman: Sí, pero la vocación puede referirse no sólo a maneras de hacer -esto es, trabajo- sino también a maneras de ser. Por ejemplo ser amigo. Goethe decía que su amigo Eckermann había nacido para la amistad. Aristóteles hacía de la amistad una de las grandes virtudes. En su libro sobre ética, tres o cuatro capítulos están dedicados a la amistad. En el pasado, la amistad era algo inmenso. Pero para nosotros es difícil pensar en la amistad como una vocación, porque no es una profesión.
London: La maternidad es otro ejemplo que viene a la cabeza. De las madres se espera que tengan una vocación, por encima y más allá de ser una madre.
Hillman: En efecto, no es suficiente sólo ser madre. No es sólo la presión social sobre las madres por parte de ciertos tipos de feminismo y otras fuentes. También hay presión económica. Es una terrible crueldad del capitalismo depredador: ambos padres tienen que trabajar ahora. La familia debe tener dos fuentes de ingreso a fin de comprar las cosas que son deseables en nuestra cultura. De modo que la degradación de la maternidad -el sentimiento de que la maternidad no es en sí misma una vocación- también surge por la presión económica.
London: Qué implicaciones tienen sus ideas para los padres?
Hillman: Creo que lo que digo debiera aliviarlos enormemente y hacerlos desear prestar más atención a su hijo, este extraño que ha aterrizado en medio de ellos. En lugar de decir "Este es mi hijo" deben preguntarse "¿Quién es este niño que ocurre que es mío?" Entonces tendrán mucho más respeto por el niño y tratarán de tener abierto los ojos para las ocasiones en que el destino del niño pudiera mostrarse -como en la resistencia en la escuela, por ejemplo, o un conjunto de síntomas raros en un año, o una obsesión con una cosa u otra. Quizás allí esté ocurriendo algo muy importante que los padres no habían advertido antes.
London: Los síntomas son vistos usualmente como debilidades.
Hillman: En efecto, de modo que se busca algún tipo de programa médico o terapéutico para liberarse de ellos, cuando los síntomas podrían ser la parte más crucial del niño. En mi libro hay muchas historias que ilustran ésto.
London: ¿Cuánta resistencia ha encontrado a su idea de que eligimos a nuestros padres?
Hillman: Bueno, le molesta a mucha gente que odia a sus padres, o cuyos padres fueron crueles, abusaron de ellos o les abandonaron. Pero si uno considera la idea un momento, es sorprendente cómo puede liberarlo a uno de mucha culpa y resentimiento y fijación en los padres.
London: Tuve una larga discusión sobre su libro con una amiga que es madre de una niña de seis años. Si bien acepta la idea de que su hija tiene un potencial único, acaso incluso un "código", está preocupada de lo que eso puede significar en la práctica. Teme que pudiera abrumar a la niña con muchas expectativas.
Hillman: Esa es una madre muy inteligente. Creo que la peor atmósfera para una criatura de seis años, es aquella en la que no hay ninguna expectativa. Esto es, es peor para el niño crecer en un vacío donde "lo que hagas está bien, estoy segura de que triunfarás". Esta es una manifestación de desinterés. Dice: "Realmente no tengo ninguna fantasía para tí". Una madre debiera tener alguna fantasía sobre el futuro de su hijo. Por lo menos aumentará su interés en su hijo. No se trata de convertir la fantasía en un programa para que el niño vuele en avión a lo largo del país. Eso sería la satisfacción de los propios sueños de los padres. Eso es diferente. Tener una fantasía -la cual el niño intentará cumplir o contra la cual se rebelará furiosamente- da al menos al niño alguna expectativa que cumplir o que rechazar.
London: ¿Y qué piensa de la idea de someter los niños a tests para determinar sus aptitudes?
Hillman: Las aptitudes pueden mostrar la vocación, pero no son el único indicador. Las ineptitudes o limitaciones pueden revelar aún más la vocación que el mismo talento, curiosamente. O puede haber una formación muy lenta del carácter.
London: ¿Cuál es el primer paso para entender la propia vocación?
Hillman: Es muy importante preguntarse a sí mismo: "Cómo puedo ser útil a los demás? ¿Qué quieren la gente de mí?" Esto bien podría revelar para qué está uno aquí.
London: Ud. ha escrito que "la gran tarea de cualquier cultura es mantener los invisibles en contacto". ¿Qué quiere decir con ello?
Hillman: Es una idea difícil de explicar sin abandonar la psicología e introducirse en la religión. No hablo sobre quiénes son los invisibles, o dónde viven o qué quieren. No hay teología en ello. Pero es el único modo en que los humanos podamos dejar de ser tan humano-céntricos: permanecer vinculados a algo otro que humano.
London: ¿Dios?
Hillman: Sí, pero no tiene que ser necesariamente algo tan elevado.
London: ¿Nuestra vocación?
Hillman: Creo que el primer paso es darse cuenta de que cada uno de nosotros tiene tal cosa. Y luego debemos mirar hacia atrás en nuestras vidas y considerar algunos de los accidentes y curiosidades y rarezas y problemas y enfermedades y comenzar a ver más en estas cosas de lo que habíamos visto antes. Plantea preguntas, de modo que cuando ocurren esos pequeños y peculiares accidentes, uno se pregunta si hay algo más en acción en nuestra vida. No tiene que involucrar necesariamente una experiencia extra corporal durante una intervención quirúrgica ni el tipo de magia de alto nivel que la New Age intenta meternos. Es más una sensibilidad, tal como la que tendría una persona que viviera en una cultura tribal: el concepto de que hay otras fuerzas en acción. Un modo de vivir más reverencial.
London: En algunos sentidos UD. es un crítico de la Nueva Era (New Age). Sin embargo he advertido que un par de críticos de "El código del alma" lo han colocado en la categoría de New Age. ¿Qué siente al respecto?
Hillman: Bueno, algunos críticos tienen prejuicios cientificistas. Para ellos, mi libro debería ser ciencia o sino charlatanería new age. Es muy difícil encontrar una tercera alternativa en nuestra sociedad tan competitiva. Tomemos el caso del periodismo, donde todo se presenta como una persona en contra de otra: "Ahora vamos a escuchar la posición opuesta". Nunca hay un tercer enfoque.
Mi libro es acerca de un tercer enfoque. Dice, sí, hay genética. Si, hay cromosomas. Sí, hay biología. Sí, hay entorno, sociología, padres, economía, clase, y todo eso. Pero hay también algo más. De modo que si viene a mi libro desde el ángulo de la ciencia, lo verá como "new age". Si viene al libro desde el ángulo de la new age, dirá que no va lo suficientemente lejos- es demasiado racional.
London: Recuerdo una charla pública que Ud. dio hace tiempo. La gente quería preguntarle todo tipo de cuestiones acerca de su visión del alma, y Ud. parecía un poco irritado con ellos.
Hillman: He estado luchando con estas cuestiones durante treinta y cinco años. A veces me irrito en una situación pública porque pienso, Oh Dios, no puede volver a eso de nuevo. No puedo poner eso en una respuesta de dos palabras. No puedo. Donde quiera que vaya, la gente dice "¿Puedo hacerle una pregunta rápida?" Siempre es "una pregunta rápida". Bueno, mis respuestas son lentas. (Risas)
London: Antes mencionó a Goethe. El observó que nuestra mayor felicidad reside en practicar un talento para el que fuimos hechos. ¿Somos tan desgraciados, como cultura, porque estamos disociados de nuestros talentos innatos, nuestro código del alma?
Hillman: Creo que somos desgraciados en parte porque tenemos solo un dios, y es la economía. La economía es un porteador de esclavos. Nadie tiene tiempo libre, nadie tiene ocio. Toda la cultura está bajo una presión terrible y fraguada de preocupaciones. Es difícil salirse de esa caja. Esa es la situación dominante en todo el mundo.
Además, veo la felicidad como un derivado, no como algo que se persigue por sí mismo. No creo que pueda perseguirse la felicidad. Creo que esa frase es uno de los pocos errores que cometieron los Padres de la Constitución. Quizás querían decir algo distinto a lo que entendemos hoy - la felicidad como el propio bienestar en la tierra.
London: Es difícil perseguir la felicidad. Parece acercarse a uno sigilosamente.
Hillman: Ikkyu, el monje loco japonés, tiene un poema que dice:
Uno hace esto, uno hace aquello
uno discute a la izquierda, uno discute a la derecha,
uno desciende, uno asciende,
esta persona dice no, uno dice sí,
adelante y atrás
uno es feliz
uno es realmente feliz

Lo que está diciendo es: Detén todo ese absurdo. Realmente eres feliz. Detente por un minuto y te darás cuenta de que eres feliz simplemente siendo. Creo que es la búsqueda lo que echa a perder la felicidad.Si abandonamos la búsqueda, está aquí mismo.
This Q&A was adapted from the public radio series "Insight & Outlook." This translation was made from the original English. It's also available in Italian (translated by Rinaldo Lampis). An expanded version of the interview — with additional questions contributed by journalist Russ Spencer — appeared in the March 1998 issue of The Sun magazine under the title, "From Little Acorns: A Radical New Psychology."

jueves, 4 de junio de 2015

La conexión entre la mente y el sistema inmune (o la psicología profunda de la enfermedad)

Tomado de: http://pijamasurf.com/2015/02/la-conexion-entre-la-mente-y-el-sistema-inmune-o-la-psicologia-profunda-de-la-enfermedad/

En los últimos años se ha gestado discretamente un cambio de paradigma dentro de la ciencia, de la visión cartesiana reduccionista que cortaba de tajo y dejaba prácticamente incomunicados al cuerpo y a la mente, a una visión más inclusiva que considera a la mente-cuerpo como un solo sistema, dando lugar a disciplinas como la psicobiología y la psiconeuroinmunología. Hoy sabemos que nuestro estado de ánimo y los estímulos del medio ambiente tienen efectos a nivel celular y son tanto o más importantes para nuestra salud que nuestros genes. “La vieja forma de pensar era que nuestros cuerpos eran entidades biológicas estables, fundamentalmente separadas del mundo externo”, dice Steven Cole, profesor de medicina en UCLA. “La nueva forma de pensar es que hay mucha más permeabilidad y fluidez… nuestro cuerpo es literalmente producto del ambiente”.
Cole, moviéndose entre la ciencia dura y aspectos más suaves relacionados con el problema mente-cuerpo, intenta determinar la relación entre la “felicidad” y el sistema inmune: cómo reaccionan nuestras células a lo que subjetivamente llamamos felicidad –acaso así haciendo tangible lo que es la felicidad, encontrando una respuesta a esta pregunta milenaria, aunque desde la perspectiva parcial del cuerpo. Su trabajo lo ha llevado a concluir que “no hay duda de que la mente y el sistema inmune están ligados”.
Entrevistado por The Atlantic, Cole explica que experiencias negativas como un diagnóstico de cáncer, la depresión, el estrés, el trauma o el bajo estatus socioeconómico pueden afectar el perfil inmunológico de una persona. Mientras que “las experiencias de felicidad y la percepción de esas experiencias en nuestro cuerpo” también producen cambios en nuestros mecanismos biológicos, en sentido opuesto. Cole cree que estas experiencias positivas son capaces de “remodelar nuestra composición celular”. La antigua división entre el cuerpo y la mente que ha acompañado a la ciencia en sus fundamentos por tantos años no se sostiene: es prácticamente imposible que lo que experimentamos mentalmente (la imaginación, la fantasía, el pensamiento, la preocupación, la relajación, etc.) no se reproduzca también en nuestro cuerpo. Nuestra salud no sólo es el cúmulo de todas las cosas que hemos ingerido, el ejercicio que hemos hecho y nuestros genes, es también el agregado de todos nuestros pensamientos y emociones (nuestro cuerpo no puede dejar de registrar todos nuestros estados mentales y reprogramar su funcionamiento a partir de ellos).
Lo anterior nos obliga a tomar responsabilidad por lo que ocurre en nuestra mente en cada momento, sabiendo que, si bien un pensamiento aislado o una emoción fugaz seguramente no debilitarán significativamente nuestra inmunidad, la reiteración de nuestras formas de pensamiento y reacciones ante el mundo van apilándose y forman los hábitos y patrones que llegan a determinar nuestro estado de salud general.  O, con mayor precisión: “La experiencia que tienes hoy afectará la composición de tu cuerpo por los siguientes 80 días, porque eso es el tiempo que tardan la mayoría de los procesos celulares”, dice Cole. ¿A cuántos ciclos de estrés de 80 días hemos sometido a nuestras células? 
“Una de las funciones principales de la mente es mantener a bajo nivel la presión o, mejor dicho, no permitir que la presión surja desde un inicio”, dijo Manly P. Hall hablando sobre el “simbolismo psíquico” de algunas enfermedades. La mente, que es el regulador metabólico de todos los procesos orgánicos y que tiene la capacidad compensar desequilibrios con su acción intencional. Hay diferentes formas de ver esto, si tenemos una tendencia a estresarnos fácilmente puede generar el efecto contrario al deseado. Este pensamiento de preocupación o de frustración o de odio, puede ser la semilla de una enfermedad. Tal vez puedas percibirlo como una presión extra sobre tu facultad mental. Esto es una forma de verlo. Por otro lado también puede ser un respiro: tu actitud, la forma en la que empleas tu mente y la forma en la que te relacionas con el mundo puede sanarte, puede afectar directamente tus células y mantenerlas, como una brigada de soldados contentos y comprometidos con la estrategia nacional, atacando a tus enemigos verdaderos (y no volteándose en tu contra).
El sistema inmune tiene dos funciones principales: luchar contra agentes infecciosos y causar inflamación. La primera función es la que consideramos generalmente como señal de que nuestro sistema inmune funciona adecuadamente, en equilibrio, dirigiendo sus esfuerzos contra las verdaderas amenazas que enfrenta nuestro cuerpo. La segunda función, la inflamación, es en muchos casos el resultado de una sobreexcitación, ya sea porque introducimos agentes tóxicos a nuestro cuerpo (o que nuestro cuerpo percibe como tóxicos, como es el caso de algunas intolerancias a alimentos que la mayoría de las personas toleran perfectamente bien) o porque el estrés hace que nuestro sistema inmune esté combatiendo permanentemente enemigos invisibles –ya no virus o bacterias, sino quimeras. Además de causar dolor, la inflamación puede también dañar el tejido y con el tiempo producir una cuantiosa serie de enfermedades (la mayoría de las enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo, parecen estar ligadas a la inflamación).
Cole realizó un estudio con sus alumnos cuyos resultados nos ayudan a entender mejor cómo nuestra psicología profunda se refleja en nuestro sistema inmune. En el estudio se midió el perfil de expresión genética de un grupo de voluntarios y se relacionó con una evaluación de sus niveles de felicidad. Un mejor perfil de expresión genética significa una mayor respuesta antiviral  y una menor respuesta inflamatoria. La evaluación de la felicidad se dividió en la felicidad “hedonista” y la “felicidad eudaimónica”. “La felicidad hedonista es el estado de ánimo elevado que experimentamos después de un evento de vida externo, como comprar una casa”, la eudaimonia es “nuestro sentido de propósito y dirección en la vida, nuestro involucramiento con algo más grande que nosotros”, explica Cole. El estudio mostró una notable correlación entre la felicidad eudaimónica y un mejor funcionamiento del sistema inmune. 
El estrés crónico que reduce la felicidad eudaimónica, sugiere Cole, puede acortar la longitud de los telómeros, mientras que actividades como la meditación mantienen la longitud de estos extremos de los cromosomas que protegen el ADN e intervienen en el proceso de envejecimiento. En otras palabras, la disciplina mental es capaz de afectar la expresión genética y regular la función de nuestro ADN. Para quienes dudaban de los poderes mentales del ser humano.
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Imagen de Julio Ruelas
La eudaimonia o el buen daimon
Personalmente, lo que me interesa más del trabajo de Cole es el énfasis en la eudaimonia. Su investigación sugiere que la salud humana y la felicidad misma es el resultado de un buen daimon (que es lo que significa la palabra eudaimonia). El daimon es, según se creía en la antigua Grecia, el genio o acompañante del alma (a veces usado como sinónimo mismo del alma o psique). “Ethos anthropos daimon“, escribió Heráclito, una frase que se traduce como “Carácter es destino” (daimon siendo destino en este caso). Quizás nos ayude más leer la frase de Heráclito, llamado a veces el primer psicólogo,  de esta forma: “El carácter del hombre es su daimon” y de aquí intentemos entender lo que es el daimon. 
Marsilio Ficino, el gran traductor de Platón y otros clásicos, eje del renacimiento cultural de la Florencia de los Medici, dijo sobre el daimon: “Quien descubre su propio genio a través de estos medios encontrará su trabajo natural y al mismo tiempo encontrará su estrella y su daimon. Siguiendo este camino obtendrá felicidad y bienestar”. Ficino, quien fuera conocido como “doctor del alma”, amplía aquí el sentido de la frase inscrita en Delfos “Conócete a ti mismo”; conocerse a sí mismo es conocer también a nuestro daimon, nuestro destino, ese espíritu que nos guarda y asedia, como “una estrella flotando sobre la tierra, conectada al alma”, según Plutarco. Patrick Harpur, quien ha relacionado al daimon con las apariciones numinosas de diferentes épocas –desde los ángeles y las hadas a los OVNIs- dice que una forma de imaginarlo es como “una manifestación personal de un dios impersonal”.
Jung en sus memorias dice “estoy consciente de que ‘mana’, ‘daimon’ y ‘dios’ son sinónimos del inconsciente -eso es otra forma de decir que sabemos tan poco de los primeros como del último”, y agrega que el inconsciente era un término “científico” y “racional” mientras que el “uso del lenguaje mítico”[el daimon] da “ímpetu a la imaginación”. Jung siempre quiso mantener legitimidad científica en su trabajo, por eso la predilección por el “inconsciente”. Aquí podemos también aplicar su máxima de “hacer consciente el inconsciente”, la clave de su psicología, lo que significaría en otras palabras familiarizarnos con nuestro daimon –para no ser inconscientemente víctima de su tiranía.
Quizá la fuente más reputada de lo que es el daimon es Platón, quien nos introduce al daimon de Sócrates, el cual lo encaminó a aceptar el destino de la cicuta y quien, relatando el mito de Er, señala que cada alma tiene asignada un daimon personal que se encarga de vigilar el cumplimiento de la “porción” entregada por las Moiras al nacer. El daimon es el encargado de administrar y atender ese destino que hilan las Moiras; un destino que no es del todo fatal, ya que fue elegido por nuestra alma. En cierta forma las Moiras (que son la porción misma que se entrega) se transpolan al daimon, que a su vez es el representante de Ananké, la diosa de la necesidad, madre de las Moiras. Por lo que podemos entender que nuestro destino es aquello necesario –lo que no podemos ceder, por eso el celo voraz del daimon.
En su libro The Soul’s Code, James Hillman argumenta que la enfermedad es una de las formas con las que el daimon –que participa en el arquetipo del trickster– nos obliga a reflexionar y recapacitar para que no nos desviemos del camino de nuestra necesidad interna, del llamado profundo de nuestra vida, acaso procrastinando por campos hedonistas o en la ambición de la materia (lo del ego es el principio del placer, lo del alma es el compromiso teleológico). En otra parte Hillman escribe: “Hasta que el alma no obtiene lo que quiere, nos enferma” (si estas inflamado no vayas al doctor, pregúntale al daimon). Manly P. Hall, el erudito fundador de la Philosophical Research Society, observa que la mayoría de las personas enfermas con las que ha tratado “no tienen una salida creativa”, como si el hecho de no estar creando, de no estar cumpliendo con su propia obra magna, cualquiera que sea (y muchas veces es el servir a alguien más), les restara fuerza vital (fuerza vital que que se alimenta de dar al mundo fuerza vital). “Negar la propia alma es ser separado de la fuente misma de la vida”, escribe Patrick Harpur, en El fuego secreto de los filósofos
Tiene sentido, las personas que manifiestan vivir una vida plena de significado –no de placer e indolencia– son también más sanas, no tienen un sistema inmune que lucha en su contra, activando tormentas inflamatorias con fuego cruzado. El sentido es la salud, el dao. Seguir el camino que marca el daimon, vivir en armonía con el pleito de nuestra alma, parece ser la clave de la salud. Todo lo demás son pequeñeces. Esto también hace eco de lo que descubrió Viktor Frankl en los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial: los hombres con sentido existencial no se desmoronaban ante las abyectas condiciones que enfrentaban. Howard Bloom, en su libro Global Brain, señala que los seres humanos somos “hipótesis que lanza la mente global” y aquellos hombres-hipótesis del devenir planetario que prueban ser valiosos para esta mente global, este superorganismo del cual somos como las células individuales, son recompensados, gratificando su sistema inmune con una cascada de dulces y relajantes drogas orgánicas: hormonas, neurotransmisores como dopamina, GABA, serotonina o el butirato (esa mantequilla de los dioses de la inmunidad); los otros, cuyas vidas no tienen significado para el colectivo, son inundados con cortisol y adrenalina y llevados a los ghettos y gulags de la inmunodeficiencia. 
¿Acaso es que la vida, ese misterioso hálito, es una dádiva, una bendición y una manda que es depositada en nosotros y que podemos perder en cualquier momento; que perdemos cuando nos alejamos de ese misterioso destino que nuestra alma eligió entre las estrellas?
Twitter del autor: @alepholo

jueves, 16 de octubre de 2014

Diálogos sobre el fin del mundo - Eduardo Viveiros de Castro y Déborah Danowsky



Del Antropoceno a la Edad de la Tierra, de Dilma Rousseff a Marina Silva, el antropólogo Eduardo Viveiros de Castro y la filósofa Déborah Danowsky reflexionan sobre el planeta y Brasil a partir de la degradación de la vida provocada por el cambio climático

miércoles, 16 de julio de 2014

Una cuestión de sobrevivencia, por Gonzalo Portocarrero | Columnistas | Opinión | El Comercio Peru

Una cuestión de sobrevivencia, por Gonzalo Portocarrero | Columnistas | Opinión | El Comercio Peru:



Qué lúcido esto: "En realidad, la idea de una
sociedad puramente mercantil basada en la reciprocidad del “doy para que
me des” y “recibo para darte” es una ficción imposible, pues así no
habría, para empezar, quien cuidara de los niños y ancianos.
Pero la realidad se va acercando a esa ficción de pesadilla de manera
que más importante que la virtud real es la apariencia de virtud, que es
más rentable."

En verdad, una sociedad no puede basarse sólo
en la reciprocidad. Sería como un motor sin encender. La chispa
indispensable, el impulso creativo, es el dar sin esperar nada a cambio.
Algo que Portocarrero llama acertadamente también "gratitud hacia la
vida".


domingo, 25 de mayo de 2014

Claudio Naranjo, siquiatra y guía espiritual: “Chile no se ha recuperado del apagón intelectual” » The Clinic Online

"Riane Esiler, (...) escribió (...) “The Real
Wealth of Nations” (...) y se refiere a una economía que ponga en el
centro de las cosas al cuidado, porque ni el cuidado de las madres por
los hijos se ha inventariado en la ciencia económica ni
el crecimiento de las plantas o los dones de la naturaleza entran en
los cálculos de los economistas todo eso se explota simplemente, no está
en el producto interno bruto el trabajo femenino, el voluntariado, el
cuidado…"




"La educación está como si hubiera sido diseñada para quitar, para robarle
la conciencia a la gente, para tenerlos tan ocupados en cosas estúpidas
que no hay posibilidades de desarrollo humano, de desarrollo de la
libertad, de la espontaneidad, de la creatividad, desarrollo de cosas
que son fundamentales para entenderse a sí mismo y para así cambiar.
(...)

Los
educadores no reconocen que los trastornos de la atención son una
respuesta sana a una educación insana. La educación es la patológica,
patologizante, y los trastornos de la atención son simplemente el
resultado de que se les está queriendo dar arena de comer a los niños y
es normal que no quieran atender a esas banalidades."




"Parece
que por el calentamiento de la tierra, que empobreció el mundo de
productos agrícolas, tuvimos que hacernos nómades, bárbaros depredadores
y se establecieron civilizaciones en torno a los grandes ríos, pero
existía esta masa nómade también que invadió las ciudades y las fue
haciendo más duras, fue metiendo en las ciudades el espíritu bárbaro, se
fue alejando el mundo del orden matrístico original y esto, que
estableció un poder que fue útil para sobrevivir, hoy día es un poder
obsoleto. Hoy el poder y la violencia son el problema y no la solución. Y
cuando se hace obsoleto todo un orden establecido, toda una
civilización, los valores intrínsecos a la civilización empiezan a
funcionar peor y se hunde el barco. Se está hundiendo la civilización
tal como la conocemos y ese hundimiento es parte de un proceso natural
de regeneración, así como la serpiente que cambia cuero. Si queremos que
renazca y se reconfigure una sociedad sana está muy bien que caiga el
sistema, no debemos tener apego a lo que no funciona. El apego a lo que
no funciona retarda la agonía y esa agonía a veces se retarda con
exacerbaciones del poder también."
 
 




Claudio Naranjo, siquiatra y guía espiritual: “Chile no se ha recuperado del apagón intelectual” » The Clinic Online



martes, 18 de febrero de 2014

Sobre la moda del “sapito” y la ayahuasca: ¿Hipsterismo psicodélico? « Pijamasurf

Sobre la moda del “sapito” y la ayahuasca: ¿Hipsterismo psicodélico? « Pijamasurf



Lo firmo. Letra por letra. Un poco largo y enredado, pero es algo que hubiera querido contar yo mismo.


"Mi forma de ver las cosas es que en algunos casos una o un par de
experiencias profundamente psicodélicas son suficientes: “Una vez que
haz escuchado el mensaje, cuelga”, decía Alan Watts. Esas radiantes
puertas de la percepción que todos queremos depurar (...), rápidamente
se pueden pueden volver coladeras energéticas, llenas de miasma y
efluvios de las más abyectas entidades o formas de pensamiento. (...)


Muchas veces cuando regresamos a las sustancias psicodélicas lo que
buscamos es vivir la misma sensación holística de integración, de fusión
oceánica con la conciencia que permea el universo. Pero si hemos
escuchado algo dentro de estas experiencias (...), es que nosotros somos
esa conciencia, ese espejo transparente del universo que nada en la
luz, y que está en nosotros el acceso –aunque este sea menos radical,
menos espectacular y mucho más lento—… la planta no da conciencia, es el
puente o el transistor de la conciencia que está en nosotros: ese es su
regalo, su enseñanza, su des-alucinación. (...)

Pero cada vez
soy más consciente de que (...) si quiero tener una evolución individual
sostenida debo de aprender a conseguir estados de conciencia elevada (o
de bienestar y plenitud) sin usar ya estas poderosas herramientas.
Usarlas cotidianamente es simplemente demasiado desgarrador; una perenne
discontinuidad, un subíbaja o un vaíven que hace difícil encontrar el
equilibrio –la clave obviada del misticismo de todas las eras: la fusión
de los opuestos en el acontecer diario"

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Eckhart Tolle y su pareja Kim Eng,una profunda no-relación

El blog integral: Eckhart Tolle y su pareja Kim Eng,una profunda no-relación

"Cuando el ego escoge algo y dice "yo amo" esto o aquello, es un intento inconsciente de ocultar o eliminar los sentimientos profundos que siempre acompañan al ego: el descontento, la infelicidad, la sensación de insuficiencia que es tan familiar . Por un tiempo, la ilusión realmente funciona. Pero entonces, inevitablemente, en algún momento, la persona que has elegido, o has hecho especial a tus ojos, deja de funcionar como una tapadera para tu dolor, el odio, el descontento o la insatisfacción que tienen su origen en la sensación de insuficiencia y de sentirse incompleto. Entonces, surge la sensación que estaba oculta, y se proyecta sobre la persona que había sido elegida y hecha especial – quien pensabas que en última instancia iba a "salvarte". De repente, el amor se convierte en odio. El ego no se da cuenta de que el odio es una proyección del dolor universal que sientes dentro. El ego cree que esta persona es la causa del dolor. No se da cuenta de que el dolor es el sentimiento universal de no estar conectado con el nivel más profundo de tu ser – no ser uno con uno mismo."

jueves, 14 de noviembre de 2013

Joseph M. Fericgla: Dime qué droga tomas y te diré quién eres

Dime qué droga tomas y te diré quién eres Ǵ radio macondo

"Y luego descubrí algo en antropología que nunca se dice pero es capital la importancia que tiene, es el hecho de que 89% de sociedades no occidentales consumen sustancias psicoactivas, las que están prohibidas precisamente, y que se las acusa de ser fuente de marginación, de delincuencia, de psicopatologías, de trastornos sociales y personales… Resulta que estas 89% de sociedades, yo he hecho los cálculos, y son todo contrario, son fuente de virtuosismo, digamos, son origen de aglutinamiento social, se celebran ritos de cohesión social en torno al consumo de estas sustancias; se usan en ámbitos médicos, religiosos, chamánicos, de procesos de educación y socialización…"

" Cada sociedad ha crecido en función de una droga que la impregna. Occidente, por el alcohol (desde hace dos mil años) :el alcohol genera agresividad y egocentrismo. El islam, por el cannabis: Se sientan a la puerta de casa a esperar ver pasar por delante el cadáver de su enemigo. El budismo oriental está impregnado de opio, la droga del extatismo, de la estupefacción ante el universo. Los indios norteamericanos tabaco virgen, con mucha nicotina, neuroestimulante: guerreros y visionarios. Al chocar con el blanco agresivo, guerra segura. ¡Sólo exterminándolos los dominaron! Sobre los indios sudamericanos, conozco muy bien a los amazónicos. Hace nueve años que convivo largas temporadas con los “shuar”, conocidos aquí como jíbaros. Es la cultura de la ayahuasca, al tomarla, ven la selva llena de espíritus, de vida. Por ejemplo, toman ayahuasca para “visitar” a parientes lejanos. Es en lo que creen, porque los jíbaros sólo creen en aquello que ven, en nada más."

"Pero para mí la adicción no existe. Lo que realmente hay, en términos más estrictos desde el punto de vista descriptivo, son comportamientos compulsivos. O sea, comportamientos que a la persona algo le obliga a hacerlos incluso dándose cuenta de que van en contra de sus propios intereses.Y todo comportamiento compulsivo es lo mismo, en el fondo da igual si es al sexo, a las máquinas de echar monedas, alguna sustancia psicoactiva, el trabajo, una secta… Lo importante es el comportamiento compulsivo, no a la cosa a la que está enganchada la persona. Entonces todo comportamiento compulsivo lo que hace es estar llenando algún vacío interior de la persona, emocional, existencial, depende, algún vacío interior. La adicción lo que hace es llenar el espacio de este vacío interior, y lo que hay que hacer no es cortar con la adicción, sino que lo importante es descubrir qué es el vacío de cada persona, de dónde surgió el vacío. Entonces en cuanto la persona lo pueda llenar, automáticamente dejan el comportamiento compulsivo porque ya no tiene espacio."

"A las personas nos cortan la vida las promesas que nos hemos hecho cuando éramos pequeños. Si alguien nos humilla de niños prometemos que nunca más vamos a permitirlo; si sentimos que nos abandona alguien querido prometemos que nunca más nos van a abandonar y, por lo tanto, nunca más queremos a nadie para no volver a sentimos en manos de otra persona. Esas son las cosas que nos cierran a la vida. Por eso es delicado tomar enteógenos. Tampoco puede uno ir rompiendo su sistema cada dos por tres."   

jueves, 9 de febrero de 2012

Los tigres en la lluvia (Spinetta y mi viaje de consciencia)


Mi primer período Spinetta fue entre mis late teens y mis veintipocos, cuando lo escuchaba y tocaba (intentaba) a rabiar. Luego me empezó a parecer demasiado intelectual y me cansó.

Mi segundo período Spinetta ocurrió unos años después, cuando empecé a experimentar la expansión de consciencia con ayuda del ayahuasca, en lo que inició un viaje curativo hacia mi propia alma. Uno de los acompañantes de la primera etapa del viaje (etapa que duró una sola noche, en tiempo humano al menos) fue Jose Naveda, y con él nos pusimos a hablar de Spinetta, no sé por qué.

En los siguientes días o meses (nuevamente, el tiempo humano no contaba mucho por esa época) fui comprendiendo o, más bien, viviendo muchas de las imágenes que había cantado tantas veces pensando que eran simplemente poesía o juegos de palabras.

De pronto para mí esas letras ya no eran intelectuales, sino maneras totalmente inmediatas de aproximarse a otra realidad, una que quizá yo no hubiera podido vislumbrar sin la intensa conmoción sensorial de la planta maestra (aunque entonces intuí también que otros, por ejemplo Borges, pudieron hacerlo en sobriedad, pero esa es otra historia).

Entonces, sin pensarlo demasiado recopilé esas canciones. El orden no importaba mucho pues son cosas que pasan todas al mismo tiempo (¿necesito repetir lo del tiempo humano?). Tampoco importaba si algunas no tenían una temática tan psicodélica, lo único que contaba es que se relacionaban de alguna manera misteriosa con mi viaje personal. Una cosa curiosa que descubrí después fue que algunas de estas canciones tenían un sonido constante en el fondo de alguna manera similar a lo que suele hacer un chamán con la shacapa o la maraca. Eso lo fui notando en esos días de escuchar estas canciones mientras iba aprendiendo nuevamente a mirar el mundo desde otro lugar, desde la posibilidad de sanar y de hallar paz.

Así que aquí les dejo a quienes quieran oírla, la parte de este viaje que narran las canciones de ese tipo tan bacán con el que tuvimos el gusto de compartir este planeta por algunos años, hasta el día de ayer. Y con la alegría de saber que su viaje ahora debe estar siendo infinitamente más maravilloso.

Los tigres en la lluvia - Lista de reproducción YouTube

martes, 29 de noviembre de 2011

Jesús Lizano: "Soy anarquista poético: mi mundo no es de este reino"

Jesús Lizano, poeta místico y libertario: "Soy anarquista poético: mi mundo no es de este reino"

"¿Qué propone su anarquismo poético?
Fe en lo humano, fe en que podemos superar la estructura dominante-dominado, fe en que la ayuda mutua sea nuestra única ley y moral. ¡Basta ya eso de que las ideas estén por encima de las vidas! Todos somos compañeros. Mi patria es el mundo y mi familia es la humanidad."
"El artista de verdad vive sólo para su obra, y su obra es para los demás. La obra no nace hasta que no llega a los demás. El artista sabe que no tiene mérito, que es la energía creativa la que le vive. Por eso no se le puede conocer ni juzgar sin leer su obra."

sábado, 19 de noviembre de 2011

La economía de la felicidad · Jeffrey D. Sachs

La economía de la felicidad - Jeffrey D. Sachs

"Como individuos, no somos felices si se nos niegan nuestras necesidades elementales, pero tampoco somos felices si la búsqueda de mayores ingresos reemplaza nuestra dedicación a la familia, los amigos, la comunidad, la compasión y el equilibrio interno. Como sociedad, una cosa es organizar las políticas económicas para que los niveles de vida aumenten y otra muy distinta es subordinar todos los valores de la sociedad a la búsqueda de ganancias. (...)

el capitalismo global plantea muchas amenazas directas a la felicidad. Está destruyendo el medio ambiente natural a través del cambio climático y otros tipos de contaminación, mientras que una corriente implacable de propaganda de la industria petrolera hace que mucha gente desconozca esta situación. Está debilitando la confianza social y la estabilidad mental, mientras que la prevalencia de la depresión clínica aparentemente está en aumento. Los medios de comunicación de masas se han convertido en lugares desde donde transmitir los mensajes corporativos, muchos de ellos manifiestamente en contra de la ciencia, y los estadounidenses padecen un creciente rango de adicciones de consumo.

Consideremos de qué manera la industria de la comida rápida utiliza aceites, grasas, azúcar y otros ingredientes adictivos para crear una dependencia poco saludable de alimentos que contribuyen a la obesidad. Un tercio de los estadounidenses hoy son obesos. En definitiva, el resto del mundo seguirá sus pasos a menos que los países restrinjan las prácticas corporativas peligrosas; entre ellas, la publicidad de alimentos adictivos y poco saludables para los jóvenes."

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Amusing Ourselves to Death

Accelerating Future » Amusing Ourselves to Death: Aldous Huxley and George Orwell… who was right?

¿Recuerdan el comercial de la primera Macintosh? En el que Steve Jobs nos decía que 1984 (el año) no sería como 1984 (el libro). Bueno, es porque Apple y los demás estaban trabajando en llevarnos a otra distopía. No la de Orwell sino la de Huxley.

domingo, 10 de julio de 2011

Sobre la muerte de Facundo Cabral


Asesinado a tiros el cantautor argentino Facundo Cabral en Guatemala · ELPAÍS.com

A veces el mundo nos deja confundidos. Quizá para recordar que no podemos entenderlo todo. Ayer muchos sólo dijeron ¿por qué? Otros insultaban a los sicarios. Yo me preguntaba: ¿ha empezado la guerra contra los que queremos que todo cambie pero sin violencia?

Esta muerte no es solo triste, es cuestionadora para los que creemos en muchas de las cosas que él predicaba. A mí me cuestiona porque por un momento siento rabia. Por un momento pienso si de verdad vale la pena. Por un momento pienso si tal vez hablar de paz, amor y fe es algo frívolo cuando hay mafias, sicarios y escuadrones de la muerte a nuestros costados.

Pero es sólo "por un momento". Que dure sólo un momento y luego pueda mirar ese pensamiento desde afuera, y afectuosamente dejar que se vaya tal como llegó.

La violencia sólo triunfa cuando consigue meterse dentro de uno y hacer parte de nuestra vida. Lla única forma en que los violentos pueden ganar es cuando te convierten en uno de ellos.

Ahora las noticias dicen que los disparos "no iban dirigidos a Facundo Cabral". Eso es importante para los forenses, los abogados, los policías y algunos políticos. Y muchos se sentirán más tranquilos diciendo que fue una lamentable casualidad. Discúlpenme, pero a mí me parece bastante pobre quedarse en eso. Igual cuando leo que el presidente de Guatemala dice que "vamos a atrapar a los culpables".

No, no los van a atrapar. Porque los responsables ("culpables" dicen ellos) no fueron quienes jalaron el gatillo, ni quienes los contrataron.

Da igual a quién hayan querido matar. Querían terminar con la vida de un ser humano y lo hicieron. Un empresario, quizá corrupto, o un poeta pacifista, igual son seres humanos. Es responsable todo el que alguna vez quizo dañar gravemente a otra persona, todo el que lucra con el daño que se hace a otra persona, todo el que promueve el uso de armas, todo el que participa en negocios basados en la violencia.

Tal como en la historia de Jesús, que era tan importante para Cabral, no es tan importante si lo mataron porque lo consideraban peligroso o por error. Lo importante es que quien defiende la paz en un sistema violento estará siempre a merced de esta violencia.

No me gustaba mucho su música, pero siempre que leía o escuchaba sus palabras sentía que era una persona buena y que decía cosas muy ciertas. Si no he entendido mal la forma que tenía Facundo Cabral de hablar y de vivir, él debe haber estado preparado para lo que fuera le tenía preparado el universo (Dios, decía él) en el último momento. Decía antes que esta noticia nos cuestiona a los que creemos en cosas como las que él decía. Ojalá que nos cuestione sólo para luego volver con más fuerza a estas ideas, para reafirmarnos cada vez más en transmitir paz y amor a los demás.

Y, sobre todo, para recordar que cualquier cosa vale la pena -hasta terminar acribillado- si se ha hecho todo lo posible por vivir una vida libre y plena.

sábado, 9 de abril de 2011

Sobre el miedo y la responsabilidad: reflexion electoral no muy reflexionada

(Nota: por tratarse de una ocasión especial coloco aquí un texto de mi autoría, pronto volveremos con los habituales cut-y-paste)

El pánico empezó a rondar hace varias semanas. Poco a poco las sonrisas nerviosas se volvieron rictus de preocupación, y finalmente suspiros hondos.

El sentimiento del miedo tiene una vinculación profunda con la responsabilidad. A veces tememos a una responsabilidad que no queremos (no nos corresponde) y nos pesa. Otras veces, sin saberlo, tenemos miedo al vacío que deja una responsabilidad que no nos atrevemos a asumir.

¿Por qué nos dan tanto miedo las elecciones?

En primer lugar, se nos ha hecho creer que elegir a un presidente es nuestra responsabilidad. No hablo de una responsabilidad colectiva sino individual. Nos dicen: “tú elegirás al próximo presidente”, “tu voto cuenta”, “en tus manos está el futuro del país”.

¿Qué tan cierto es eso? ¿Realmente mi voto cuenta? Sí, claro, sumado a otros miles o millones de votos, lo que yo decida marcar va a contar, va a ser parte de una tendencia. Pero si yo mañana decido a última hora cambiar mi voto, ¿eso cambia la tendencia? No. Es una fantasía estadística. La tendencia está ahí, quieras o no. Yo puedo hacer lo que quiera con mi voto, incluso puedo hacer campaña y convencer a 5, 10 ó 100 personas, igual eso en sí mismo no modifica una tendencia de miles de personas. Ojo, no quiero decir que nada valga la pena, mi argumento no es alpinchista, no estoy tratando de decir que nuestra opinión no vale, lo que digo es que no cuenta. Mi voto no cambia nada. Yo sé que suena duro y que contradice lo que se nos dice todos los días, sobre todo en esta época. Pero, vamos, ¿si nos permitimos por un momento la duda y consideramos la posibilidad de que no sea así? Y entonces pensamos, ¿por qué nos lo dicen? ¿por qué nos mienten?

Y yo pienso que es porque a muchos les conviene que nos creamos eso. Que creamos que nuestra única o máxima contribución al manejo del país debe ser ese voto que damos cada 5 años. Todo el quinquenio nos la pasamos diletando, pero cuando viene la temporada electoral somos los grandes heroes que debemos impedir que tal o cual venga a destruir todo lo que creíamos tener. Y entonces saltamos, gritamos, nos desesperamos, nos desvivimos por convencer a otros, insultamos a los rivales, peleamos con nuestros familiares...

(Y aquí aparece otra patología en nuestras emociones: tras habernos llenado de miedo por un mal manejo de la responsabilidad, se nos bombardea con mensajes monotemáticos que convierten nuestro proceso reflexivo en un pensamiento recurrente, obsesivo. Finalmente nos vemos forzados a tomar una decisión y -creyéndola trascendental- la vemos como necesaria y nos llenamos de ira contra quienes no la comparten.)

Es como si en unas semanas quisiéramos liberar toda la tensión que fuimos acumulando en 5 años. Como si alguien nos llamara y nos dijera “oye, se me olvidaba decirte que además de todo lo que estabas haciendo también tenías que encargarte de dirigir el país. Tienes 10 minutos para pensar cómo hacerlo y luego otros 5 para hacerlo, después de eso mejor no hagas nada y déjalo en manos de los que saben”.

En este punto pareciera que estoy abogando (como muchos) por la acción política, porque cada uno se ponga a organizar y trabajar en construir ideologías, programas, partidos o movimientos. Pues no, no quiero decir eso. Ni lo contrario. Si te nace hacerlo, si sientes que es lo que te motiva y lo vas a hacer con todo el corazón, entonces te toca hacerlo. Si no, no. Todos somos diferentes y no tenemos por qué hacer lo mismo.

Entonces, ¿qué planteo? Bueno, para empezar, no tengo por qué plantear nada. Pero si alguien quiere saber cuál es mi convicción, es que deberíamos dejar de darle tanta importancia a las elecciones. No es ahí donde se deciden las cosas más importantes. Y, sobre todo, no es nuestra decisión. Votemos -o no- por quien querramos, pero con la certeza de que eso no va a cambiar mucho.

¿Deprimente? No lo creo. Peor es vivir engañados y eufóricos pensando que somos los dueños de nuestro futuro gracias al contrato social democrático. ¡Pero si yo no firmé ningún contrato! Alguien armó el sistema sin mi presencia y alguien lo dirige sin realmente consultarme.

En mi humilde opinión, hay cosas mucho más significativas para la sociedad que nuestro voto: dedicarnos cada día a hacer las cosas que nos toca hacer, con convicción, creatividad y amor, tratando de entregarnos a los demás estando a disposición de quien nos necesite, dando el ejemplo con lo que somos en lugar de tratar de convencer a los demás de cambiar. Si mañana las condiciones políticas nos hacen difícil o imposible hacer lo que veníamos haciendo, será el momento de encontrar otra manera, inventar algo nuevo o cambiar. Es duro y muchas veces diremos que es injusto y querremos tirar la toalla. Hasta que nos demos cuenta de que concentrarnos en esos sentimientos sólo nos hace perder tiempo.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Attention Means Attention | Tricycle

Un texto obre la atención, algo que va más allá del momento de meditación y puede ser parte de nuestro estado de consciencia cotidiana. Está en inglés pero vale la pena el esfuerzo.

Attention Means Attention | Tricycle

"Our problems arise when we subordinate this moment to something else, our self-centered thoughts: not just this moment, but what I want. We bring to the moment our personal priorities, all day long. And so our troubles arise.

When attention to the present moment falters and we drift into some version of "I have to have it my way," a gap is created in our awareness of reality as it is, right now. Into that gap pours all the mischief of our life. We create gap after gap after gap, all day long. The point of practice is to close those gaps, to reduce the amount of time that we spend being absent, caught in our self-centered dream."

viernes, 11 de marzo de 2011

::Entrevista al Dr. Jorge Carvajal Posada - NuevaGaia::

::Entrevista al Dr. Jorge Carvajal Posada - NuevaGaia::

"Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. (...)
Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. (...) El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad"

"La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el "debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro."

jueves, 10 de marzo de 2011

Redes para la Ciencia » Redes 50: Meditación y aprendizaje




“cuando se les enseña a los niños estas habilidades para calmarse, y se les enseña cómo identificar sus sentimientos, pero también cómo hablar adecuadamente sobre cómo se sienten, mejoran de un modo natural sus habilidades para relacionarse con los demás, y también mejoran sus habilidades académicas. (...)

los problemas de estos niños no son cognitivos, radican en su capacidad de hacer una cosa muy simple (porque, si lo pensamos, es simple): calmarse cuando están alterados, tener buenas amistades y pensar en los sentimientos y las necesidades de los demás. Y, conforme vamos enseñando estas habilidades, descubrimos que se pueden enseñar, igual que se puede enseñar la lectura o lasmatemáticas, y vemos que los niños mejoran espectacularmente.”

“muchos profesores se agotan emocionalmente y acaban quemándose. Creemos que uno de los motivos es que ellos mismos no aprenden muchas de las habilidades sociales y emocionales que pueden ayudar a crear el tipo de cultura en el aula que calme a los niños, les enseñe a llevarse bien entre sí y a ser más compasivos.”

Descargar aquí la transcripción de las entrevistas.

viernes, 4 de marzo de 2011

PORQUE MÁS ES MENOS

Entrevista al psicólogo Barry Schwartz en el programa español Redes Para la Ciencia.



"...el error razonable, que hemos cometido, es que, puesto que sabemos que la libertad es buena y sabemos que la elección es buena, entonces debe ser verdad que más elección es todavía mejor. Y lo que hemos hecho en los últimos 20 ó 25 años es que, simplemente, hemos hecho explosionar la cantidad de opciones que la gente tiene (...)

Las personas que quieren conseguir lo mejor están especialmente torturadas por la vida moderna (...) La vida es demasiado corta para examinar quinientos cereales para el desayuno, así que tarde o temprano paras, eliges uno, te lo llevas a casa y acabas convencido de que elegiste el cereal equivocado, porque no viste todos los otros. (...)

Entonces, la alternativa es estar satisfecho, no buscar lo mejor, sino buscar algo que sea suficientemente bueno. (...)

Los alumnos están, literalmente, volviéndose locos. Una razón significativa es porque no son capaces de decidir nada. ¿Por qué no pueden decidir nada? Porque hemos hecho que todo esté a su alcance. Todas las cosas posibles. (...)

El arrepentimiento, en realidad, envenena las buenas decisiones. Tomas una decisión; es unambuena decisión, pero quizás no sea la mejor. Entonces te arrepientes de haberla tomado. Y lo que eso hace es que la convierte en una decisión todavía peor. De manera que es tóxico. Por otro lado, es una emoción muy importante, porque es el arrepentimiento, creo yo, lo que realmente hace que nos tomemos en serio los errores que cometemos, especialmente al interactuar con otras personas. Entonces, creo que es sumamente importante experimentar arrepentimiento para motivarnos a ser mejores. El problema es que tenemos esta emoción que sentimos respecto a muchas, muchas cosas que no valen la pena."

Aquí pueden leer la transcripción completa.


Personalmente el tema me parece muy importante. Hace ya algún tiempo me di cuenta de que gran parte de mi monólogo mental innecesario y constante se dedicaba a pequeñas decisiones cotidianas. Por otro lado, gran parte de las emociones negativas eran recriminaciones a mí mismo por no haber tomado la mejor decisión en alguna de esas cosas cotidianas. Claro, siempre me habían enseñado que es algo bueno pensar concienzudamente cada cosa que uno va a hacer y tratar de tomar la mejor decisión posible en cada momento. Pero no, no es algo bueno. Desprogramar eso va a ser un largo trabajo pero es bueno empezarlo en algún momento.

lunes, 28 de febrero de 2011

The Craziest Dream: Un ensayo sobre la psicología de El Cisne Negro


The Craziest Dream: Un ensayo sobre la psicología de El Cisne Negro | (un post de Metanoia)

"Como la mayoría de Géminis que me lean podrán asegurar, el lidiar con las contradicciones de nuestra personalidad puede llegar a ser tedioso e incluso mortificante si es que no hemos aceptado y entendido por completo la dualidad de nuestra psiqué. El proceso que atraviesa Nina para lograr unir al cisne blanco (inocencia, control, inteligencia) con el cisne negro (sensualidad, desenfreno, instinto) es semejante al que atraviesan varios individuos de este signo en diferentes momentos de su vida (especialmente en la adolescencia), ya que su personalidad suele ir de un extremo a otro (o incluso a lugares desconocidos) muy rápidamente.

Mi teoría es que Nina es Géminis como Natalie y que, al igual que varios Géminis, sus virtudes a veces parecen insuficientes debido a una falta de adhesión espiritual, emocional y psicológica con su “evil twin” que solo se consigue a través del autoconocimiento. Si mi teoría es correcta, Nina Sayers no busca la perfección porque ese sea su modus operandi. Nina es una princesa atrapada (como la de la cajita de música) y está desesperada por encontrarse a sí misma y no ser juzgada en el proceso (hay un espejo o una superficie reflectiva en cada toma de la película que sugiere lo que acabo de afirmar), unir sus virtudes con los “defectos” que ve proyectados en los demás (especialmente en Lilly) y en definitiva crecer, lo cual puede llegar a ser muy doloroso."